sábado, 22 de noviembre de 2014

CORRUPCIÓN, SUBTERFUGIO Y ANTINOSOTROS





CORRUPCIÓN, SUBTERFUGIO Y ANTINOSOTROS



Calidad, calidad, calidad, ¿pero cuál es la verdadera calidad de una laca?, decía un anuncio, hace años, muchos años, casi en el pleistoceno de los anuncios de televisión.


Corrupción, corrupción, corrupción, ¿pero cuál es la verdadera corrupción de una sociedad? nos podemos decir nosotros, a propósito de que en todos los lugares se hable de lo mismo.


Y se habla en todos los lugares de lo mismo, desde dos puntos de vista aparentemente diferentes pero perfectamente complementarios. Por una parte, se habla de la corrupción propia, del propio país, en términos que no pueden hacer otra cosas que hacer que la gente crea en la justicia; al fin y al cabo, los malos, los corruptos, aquellos que desde distintos ámbitos han utilizado el dinero público para conseguir fines tipificados como delito, terminan viéndose las caras ante la Justicia, por lo tanto: la Justicia funciona, luego el Sistema también funciona. Por otra se habla de la corrupción de los otros, con la vista puesta en que la gente de dentro no llegue a pensar que lo suyo es distinto, que la gente llegue al quietismo de sentipensar aquello de que en todas partes cuecen habas.




Pero en la Ue y en la Eurozona el problema no es la corrupción, aunque a los españoles nos salga por las orejas, en una especie de otitis de corruptos que no nos deja vivir.


El problema entre nosotros no es la corrupción, es que se nos está aplicando una política de clase, completamente enfrentada a los intereses de las clases que votan en unas elecciones, y que hablar de la corrupción evita que se dedique tiempo a esa política de clase que se está haciendo, en contra de la inmensa mayoría de la población.
En definitiva, los casos de corrupción, por muchos que sean, afectarán siempre a una ínfima cantidad de la población y son además casos por completo individuales. Es cierto que por la cantidad de casos individuales podemos columbrar la enorme cantidad que debe de alcanzar la cifra negra en este tipo de delitos, pero eso es otro asunto. 


Sí, es verdad, la corrupción del Sistema es sistémica, pero el motivo último de ella es que se está haciendo una política de clase, enfrentada a lo que quiere la población.


¿Ejemplo? ¿Quiere un ejemplo? Le pudo poner todos los que usted desee. Le han bajado la pensión, ¿verdad?. Paga más por los medicamentos de la Seguridad Social, ¿verdad?, va a tener que trabajar más años, ¿cierto?, le han subido los impuestos, ¿a que si? Desea que siga, ¿a que no?


Bueno, pues cualquiera de estas cosas le afectan a usted mucho más que el caso Urdangarín, la Pantoja y la red Gurtel y un largo etcétera juntas, ¿a que sí? (salvo que lo del caso Urdanga hubiera servido para traer la República, lo que no ha pasado, se han salvado, fíjese usted, también en eso se han reído de usted).




Pues aunque le afecten a usted mucho más, los medios de comunicación hablan de ello mucho menos, casi nada, nada en realidad. Se dedican al asunto de la corrupción. Ellos piensan, con razón, que en el caso de que existe malestar, que se vuelque contra los individuos, pero que no se llegue jamás a perfilar lo que está en realidad pasando.


¿Que quiénes son ellos? Ellos son, para empezar y sin ir más lejos, los medios de comunicación, sus dueños, y los dueños de esos dueños, y los dueños de los Bancos, que han recibido dinero, y los dueños de las autopistas de peaje, que han recibido dinero, ¿ellos?, ellos son: ellos, el antiusted, en este contexto ellos son el ANTINOSOTROS 




¿Qué qué es lo que en realidad está pasando? Que están haciendo una política en contra de sus intereses y de los de la inmensa mayoría de la población de la Unión Europea.


Identifíquese con el gol de Mesi, llore con la muerte de la Pantera Rosa (quiero decir de la Duquesa de Alba), e indígnese con los numerosos casos de corrupción, algunos que alcanzan incluso a esos sindicatos que tanto gozaron de su apoyo, pero no llegue jamás a concluir que sus intereses están siendo burlados en otra parte.





¡POR LOS CLAVOS DE CRISTO: NO PERMITA QUE LE SIGAN TOMANDO EL PELO!