martes, 23 de abril de 2019

YO NO DOY MI CONFIANZA A NINGUNO DE ELLOS.


YO NO DOY MI CONFIANZA A NINGUNO DE ELLOS.





Y todos se preguntan mutuamente : ¿Quién ganó? Y dicen unos queste, y otros quaquel, y así va pasando el tiempo, nos vamos haciendo viejos, y en unos casos gana uno, en otros, no. Pero da igual.

Eso de ganar en un debate no solo es que es relativo, y depende del oído que cada cual ponga para escuchar al próximo y al lejano, es que podemos recordar ciertos diálogos de PLATÓN en los que ARISTÓTELES contiende con cualquiera y decide seguir el razonamiento del otro para llevarlo a consecuencias lógicas que eran insospechadas para el proponente, con lo que queda clara la debilidad de su posición y la necesidad de plantar el asunto de otra manera. Por descontado que no fue eso lo que pasó en el debate de la noche pasada, ni será esto lo que pase en el debate de esta noche, ni es probable que pase en ninguno de los debates que podamos ver en el futuro, como es cierto que tampoco ha sido eso lo que has podido ver en los que ya han sido, solo lo refiero para expresar que el debate, en el sentido que se usa en los DIÁOLOGOS, no ha existido. A lo que hemos asistido es a la repetición de los argumentos, por así decir, y de las ideas, por así llamarlas, que han venido siendo dichas una y otra vez, machaconamente en todos los momentos en que los cuatro comparecientes han tenido la oportunidad de hacerse oír. No ha habido diferencia entre decir en un encuentro con las “masas” : Yo le diría a SÁNCHEZ que si va a dar el indulto a estos señores, por ejemplo, y hacerle la misma pregunta en el debate. Y ese ejemplo sirve para todos aspectos tratados en la entrevista de anoche. No hubo novedad alguna, se repitieron los protagonistas, se repitieron los argumentos y las ideas. ¿ Eso es diálogo, eso es debate?



No ha sido abordada ninguna de las cuestiones que han de ser resueltas por la política en ESPAÑA, en parte porque la política interna de ESPAÑA no se hace dentro de sus fronteras, en parte porque falta valor para plantear los problemas con afán de resolverlos, en lugar de no intentar cronificarlos, que es lo que nos pasa. No sirve decir que frente a la derogación de la REFORMA LABORAL, prometida, lo que ahora se propone es un nuevo ESTATUTO DE LOS TRABAJADORES, porque eso no habla de su contenido, y es su contenido lo importante, no que sea nuevo. Y lo mismo pasa con cualquier otro de los problemas que afectan al país, y con las promesas que se hacen en tiempos revueltos y de campaña.

La cuestión no creo que esté en QUIÉN GANÓ EL DEBATE, yo creo que lo importante es si del debate se saca la conclusión de QUIEN DE ELLOS CUATRO MERECE NUESTRA CONFIANZA.



Y YO NO DOY MI CONFIANZA A NINGUNO DE ELLOS.


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