martes, 9 de diciembre de 2014

DICE IÑAQUI GABILONDO




DICE IÑAQUI GABILONDO



Lo que el viento se llevó
Por: Iñaki Gabilondo


Dice IÑAQUI GABILONDO que la Constitución de la que ahora disfrutan los españoles es el producto de una transición complicadísima; fruto de pactos entre enemigos, algunos del propio Partido, y que en su momento significó todo un éxito. Y que ahora se necesita una cura de lo mismo.

No puedo estar más en desacuerdo con él. Lo que viento se llevó, muy bien llevado se lo ha.

Naturalmente estas cosas son cosas de poder, no de razón, e IÑAQUI GABILONDO tiene y ha tenido, y presumiblemente va a tener mucho más poder e influencia del que yo pueda soñar, y, en ambos casos es posible que merecidamente y para el beneficio de los españoles. Ya que es así yo así deseo que sea.

Pero no estoy de acuerdo. Lo que la constitución que ahora disfrutan los españoles supuso, primero de nada, fue quitarse a la gente de en medio, a las gentes que estábamos en las calles y que pedíamos un régimen enteramente nuevo, producto de una ruptura con la dictadura, a esos hubo que quitarles la querencia de las manos y meter esa querencia en los despachos, para que saliera de ahí tan modificada que no la conociera ni la madre que la parió. Y así sucedió: el actual sistema es el resultado de un cambalache entre tahúres, los del sistema moribundo que querían tener un lugar bajo el sol naciente y los moribundos del sistema que nacía, que querían ponerse a la vanguardia de lo que saliera, fuera lo que fuera.



No tener lo que hubo de tenerse para hacer una ruptura democrática fue una cobardía, vendida como sabiduría al propio pueblo que compraba tal superchería por los buhoneros beneficiados por la superchería. Lo malo es que los buhoneros estaban en ambos bandos, y se dieron una maña fastuosa para crear la confusión.

El pueblo fue completamente postergado, como consecuencia de que se optó por ir de la ley a la ley, como entonces se decía. No fue un logro, fue el producto de cobardías cruzadas.

Postular ahora lo mismo como la mejor solución para solucionar los actuales problemas es seguir demandando la cobardía como el mejor camino de futuro, no obstante ser claro a donde nos ha llevado la pasada. El cálculo de probabilidades me dice que por ahí transitaremos, después de perder miserablemente el tiempo, como estamos haciendo. Se repetirá como farsa.