viernes, 1 de abril de 2016

BATIBURRILLO 2016.04.01

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BATIBURRILLO 2016.04.01




DICE:

Con el PP reducido por méritos propios a la condición de mero observador, PSOE y Podemos han iniciado un acercamiento que se ha plasmado, por el momento, en un cambio de tono —que ha pasado de la hostilidad a la cordialidad— y en la decisión de sentar a sus equipos negociadores a hablar en lo que Pablo Iglesias definió como “un diálogo permanente”. Han tenido que pasar más de 100 días desde las elecciones del 20-D y estar a un mes de una convocatoria forzada de nuevos comicios —que solo se evitarían con una investidura— para que se haya podido producir un cierto acercamiento entre las dos fuerzas políticas que compiten por la hegemonía de la izquierda.

La reunión del miércoles entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias deja, no obstante, muchas dudas. La más importante es saber si esa estrenada simpatía entre los dos dirigentes políticos puede desembocar en la formación de un gobierno. Pero también despeja algunas incógnitas: si el presidente del PP y del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, creía que aún le quedaba alguna opción de aspirar a repetir en el cargo con un improbable pacto de gran coalición, esta negociación perpetua que están iniciando socialistas y podemitas —más Ciudadanos, cuya participación exige Sánchez— le deja sin hueco para intentarlo.
https://www.ahorasemanal.es/cambio-de-rumbo
“Mambrú se fue a la guerra / mire usted, mire usted qué pena / Mambrú se fue a la guerra / no sé cuándo vendrá / do, re, mi, do, re, fa / no sé cuándo vendrá / si será para Pascua o para Navidad / do, re, mi, do, re, fa.” Este Mambrú era, como es sabido, el duque de Marlborough, en cuyo escudo campeaba como mote heráldico, escrito en castellano, “Fiel, pero desdichado”. Nuestros líderes políticos también se fueron a la guerra de la Semana Santa, de procesiones o de asueto. Han vuelto en esta semana de Pascua y de nuevo en el Congreso de los Diputados han reanudado las conversaciones para intentar la investidura de un candidato como presidente del Gobierno. El martes, el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, se reafirmaron en el pacto acordado, y el miércoles se anunciaba con redoble de tambores el encuentro de Pedro Sánchez con el secretario general de Podemos, Pablo Manuel Iglesias, que pasaban a comparecer por separado y de manera sucesiva ante la prensa.

La sala ardía de expectación y registraba un lleno hasta la bandera. Pablo Manuel —camisa azul remangada hasta los codos— se dejaba arrullar por los clics interminables de los fotógrafos y los focos de las cámaras de televisión. Tiraba de cuaderno tamaño cuartilla de tapas moradas y daba su versión. Como acostumbra, lanzaba un señuelo para desenfocar la atención. Decía que para eliminar pretextos había declinado ser vicepresidente. Todo bañado en desinterés personal y generosa renuncia, insistía en su propuesta de un gobierno “a la valenciana” por la vía del 161 (número de escaños que sumarían PSOE, Podemos, Compromís e IU), para cuyo logro encabezaría el equipo negociador. Sobre los colegas de Ciudadanos colgaba la responsabilidad de Estado de abstenerse para terminar con el espectáculo de un Mariano Rajoy en fase de eclipse, desahuciado por Aznar y sin otra apuesta que lucrarse del desencuentro de los demás. Fue imposible averiguar por qué Podemos evitó hacer el viernes 4 de marzo lo que ahora reclama a Albert Rivera.
https://www.ahorasemanal.es/yo-no-he-sido
Cuando estalló la revuelta que conduciría a la guerra civil de Siria, hace cinco años estos días, todo el armazón del análisis estaba ya listo en las redacciones de los periódicos, las televisiones y las radios. Aquello iba a ser, nadie lo dudaba, otra Primavera Árabe como la de Túnez y Egipto: una protesta callejera pacífica impulsada desde las redes sociales, protagonizada por una nueva generación de activistas jóvenes y cosmopolitas. En el caso de Siria incluso surgió rápidamente una figura para encarnarla: Amina Arraf, la autora de un blog titulado Una chica gay en Damasco, una joven lesbiana que conquistó a la prensa escribiendo sobre manifestaciones, sexualidad y sueños adolescentes. ¿Qué podía ser más moderno, más opuesto a la anquilosada dictadura hereditaria de la familia Al Asad?

Desgraciadamente, Amina resultó ser un fraude. Poco después se descubrió que el autor del blog era un americano heterosexual residente en Edimburgo. Es una anécdota, pero simbólica del despiste de los medios de comunicación, de su deseo vehemente de que la revuelta siria fuese lo que se quería que fuera.
https://www.ahorasemanal.es/siria,-la-guerra-mal-contada
En una oferta de último minuto para reducir el número de gente que llega a Europa antes de que el clima les permita cruzar más facilmente, la UE firmó un acuerdo con Turquía el 18 de marzo. El objetivo es devolver a suelo turco tanto a los inmigrantes económicos como a los peticionarios de asilo. El acuerdo, diseñado por el primer ministro turco Ahmet Davutoglu y la canciller alemana Angela Merkel, fue una sorpresa para algunos de los que participaron en la reunión del Consejo Europeo el 7 de marzo. Hasta entonces la opción preferida de la mayoría de los líderes europeos y del presidente del Consejo, Donald Tusk, era presionar a Turquía ofreciéndole más dinero para patrullar mejor sus fronteras con Grecia. Pero la pérdida de apoyos de Merkel en su país y la inminente amenaza a la supervivencia de Schengen precipitaron un rápido acuerdo para reducir la llegada de inmigrantes a las costas griegas.

El trato introduce una innovadora política de “uno dentro, uno fuera”: todos los inmigrantes irregulares que lleguen a Grecia desde Turquía serán devueltos a este último país. A cambio de cada inmigrante que Ankara reciba, la UE acogerá a un refugiado sirio que ya esté en Turquía. Bruselas dará al Gobierno turco 6.000 millones de euros en dos partes para ayudar en la protección temporal de los sirios que lleguen a su territorio. La UE también acelerará el proceso para que los turcos puedan viajar sin visado a los países de la zona Schengen, y abrirá otro capítulo en las negociaciones para la entrada de Turquía en la UE. Así, este pacto es el intento más atrevido de la UE de abordar la crisis de los refugiados. Pero es también el más imprudente: al poner todos los huevos en la cesta de Turquía, Bruselas se arriesga a empeorar la crisis si el acuerdo no funciona. Muchos funcionarios admiten en privado que el fracaso es el escenario más posible. Entre otras cosas, por estas 5 razones.
https://www.ahorasemanal.es/5-razones-por-las-que-el-acuerdo-ue-turquia-no-funcionara


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