martes, 9 de febrero de 2016

BATIBURRILLO 2016.02.09


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BATIBURRILLO 2016.02.09




DICE:
 En el comité de dirección del PP, presidido por Mariano Rajoy, se ha hablado este lunes de la situación de Rita Barberá. Pero la charla no ha incluido ninguna petición a la senadora de que deje su acta ante los numerosos indicios de corrupción que han acabado con el grupo municipal que dirigía. A Pablo Casado le ha correspondido dar un paso más en la presión y dirigirle el mensaje de que sería bueno que diera explicaciones. Además, el vicesecretario ha hecho una petición confusa, la de que no presida la comisión constitucional del Senado, como hizo durante un mes en la anterior legislatura y se le había ofrecido continuar. Se da la circunstancia de que las comisiones de la Cámara Alta se empiezan a formar este martes.
"Probablemente lo más conveniente es que no presidiera la comisión. Sería positivo que no tenga esa responsabilidad en una legislatura en la que puede recibir propuestas muy importantes", ha avanzado Casado. Este miércoles está previsto una reunión del grupo parlamentario, pero no será presidida por Rajoy, según han explicado fuentes del PP.
Las preguntas sobre la situación de Barberá han centrado la rueda de prensa de Casado, que ha sufrido apuros para explicar por qué no deja el acta la afectada y que ha añadido la expresión "personalmente" para invitarla a dar explicaciones públicas más allá del comunicado en el que defendió su gestión. Además, ha asegurado que esta actitud "sería buena para ella y para el PP". En todo momento, Casado ha evitado trasladar a Barberá que renuncie a su acta de senadora por responsabilidad política. El vicesecretario ha llegado a negar que se le haya exigido que dé la cara: "No quiere decir que le hayamos exigido esas explicaciones, yo lo que digo es que nos parecería bien que las diera".

 Ciudadanos y PSOE mejorarían levemente sus expectativas electorales en caso de que se celebrasen nuevas elecciones. Así lo señala el barómetro de febrero, elaborado por Celeste-Tel para eldiario.es. El trabajo de campo del sondeo se ha realizado en los primeros cinco días de mes, por lo que recoge las opiniones de los encuestados con posterioridad a la decisión de Felipe VI de encargarle a Pedro Sánchez la formación de Gobierno.
Los cambios son mínimos con respecto a los resultados del 20D, pero significativos si se comparan con lo que apuntaban las primeras encuestas postelectorales. Si los primeros sondeos señalaban a Partido Popular y Podemos como virtuales beneficiarios de una repetición electoral, ahora esa posición de mejora señala a PSOE y Ciudadanos.
El Partido Popular repetiría como fuerza más votada con un 28,5% de los votos (lo que le aportaría entre 120 y 124 escaños). Con esos resultados, y pese a un descenso del cuatro décimas, los de Rajoy repetirían prácticamente la presencia en el Congreso que les ha otorgado la jornada electoral del 20D. El PP mantiene el 86,4% de sus votantes. Los que se van, apuestan por la abstención (7,6%) y por Ciudadanos (4,9%).
Los títeres de cachiporra son políticos de nacimiento y violentos por definición: son la proyección popular de la libertad contra la opresión. Se reconocen porque no son de cuerda sino de guante, y porque siempre pegan al poderoso, al rico, al policía, a la autoridad. Su tradición en Europa es centenaria; aquí se llaman de cachiporra pero en Francia son guiñoles, Pulcinella en Italia, Don Roberto en Portugal, Kaspar en Alemania y Polonia, Karagoöz en Turquía y en Inglaterra se llama Punch. Todos protagonizan una trama simple de fondo antiautoritario que resuelven a base de violencia, ingenio y pillerío.
Su poder contra el poder son el absurdo y la risa. Tienen colores y formas grotescas, con personajes robados de los cuentos populares infantiles y gastan bromas muy chuscas. Pero es todo una farsa diseñada para la denuncia, la radicalidad política. La infantilización de las formas es la estrategia que protege a los actores y a la compañía teatral de la censura y la persecución. Como hemos comprobado este fin de semana, con algunas autoridades no siempre funciona

 Lo que Manuela Carmena ha llamado  "rigor excesivo"; Pablo Iglesias lo ha comparado con  "meter en la cárcel a Darío Fo"; Alberto Garzón lo ha calificado de  "propio de una dictadura"; Ada Colau lo ha zanjado como que  "no es un delito"; y  cinco concejales de Ahora Madrid lo han tachado de "democracia limitada".
La reacción de la alcaldesa por el encarcelamiento de dos titiriteros en el Carnaval de Madrid por  "enaltecimiento del terrorismo" por una función en la que denunciaban los  "montajes policiales" y en la que un títere le daba a otro una pancarta de "Gora Alka-ETA" está generando malestar en Ahora Madrid.
Carmena, jueza de profesión, ha evitado, a diferencia de compañeros suyos del equipo de gobierno, las muestras de solidaridad con los encarcelados, expresar que puede estar vulnerándose la libertad de expresión y sentenciar que no puede haber delito en una obra satírica. Y eso supone marcar distancias con quienes esperaban que se manifestara en la misma línea que Ada Colau.
Una representación callejera de la compañía Títeres desde Abajo ha desencadenado en Madrid un espectáculo guiñolesco. En la pieza hay situaciones tan apropiadas para los niños —y los adultos— como una violación, forcejeos y muertes violentas, un juez ahorcado, policías apaleados... Y una pancarta, en la que se lee “Gora Alka-ETA”, que es lo que ha conducido a un juez de la Audiencia Nacional a decretar prisión provisional comunicada y sin fianza para los titiriteros, acusados de apología del terrorismo, que puede tener penas de uno a tres años de cárcel.
La programación en horario infantil de una obra con estos contenidos, aunque fueran presentados en clave satírica, ha llevado a Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, a calificar el episodio de “deleznable”, y a abrir una investigación para depurar responsabilidades. Los titiriteros se defienden diciendo que el cartel se usa para incriminar a un inocente y que no hay afán de defender terrorismo alguno.

Las constantes idas y venidas entre Berlín y Ankara muestran la importancia que Merkel da al país euroasiático para resolver esta crisis, de la que depende su supervivencia política. La líder alemana vuelve a Turquía solo cuatro meses después de su última visita. Y hace solo dos semanas que Davutoglu estuvo en Alemania. Junto a su colega turco, la canciller anunció la propuesta que los dos países presentarán a los ministros de Defensa de la OTAN el 10 y 11 de febrero.
“Hablaremos de la situación de Siria. Pero también abordaremos cómo la OTAN puede apoyar el trabajo de la misión europea Frontex y de la guardia costera turca”, dijo la canciller. “Turquía y Alemania recomendarán de forma conjunta a la OTAN que se comprometa para abordar las consecuencias del flujo de refugiados de Siria”, añadió Davutoglu. El primer ministro turco mencionó la posibilidad de que la Alianza pueda usar sus recursos “de observación y control” para vigilar las fronteras terrestres y del mar Egeo, por donde cientos de miles de personas cruzaron el año pasado de Turquía a Grecia.

El PSOE ha realizado una demostración de cintura política impensable hace unos días al lograr el visto bueno inicial de Podemos, Ciudadanos, Compromís e IU a la propuesta de programa de Gobierno con la que Pedro Sánchez busca los apoyos necesarios para ser investido presidente. Los socialistas salvaron los vetos cruzados entre las formaciones emergentes de Pablo Iglesias y Albert Rivera con una síntesis, de marcado contenido social, del programa electoral con el que concurrieron a las elecciones del 20-D. El PSOE no profundizó en cuestiones más espinosas, como la fiscal o la reforma federal.
La propuesta socialista, que incluye constantes guiños tanto a su izquierda (Podemos, Compromís e IU) como a su derecha (Ciudadanos), evidencia la estrategia que el PSOE adoptará las próximas semanas: anteponer las coincidencias o similitudes en los programas de las formaciones con las que ya está en conversaciones o pretende hacerlo a las diferencias, en principio insalvables, como el referéndum de autodeterminación que Podemos reclama en Cataluña o el contrato único que defiende Ciudadanos. Ya lo dijo Sánchez la semana pasada: “Pido a mi izquierda y derecha que nos fijemos en las cosas que nos unen, que son muchas”.

El presidente en funciones trata de evitar que cale el mensaje de que no hace nada porque prefiere ir a nuevas elecciones, un escenario donde, según las encuestas y como recordó este lunes el portavoz del partido, Pablo Casado, el PP volvería a ser el más votado, aunque quedaría aún lejos de la mayoría absoluta. Rajoy ya no tiene la agenda tan libre como la semana en que le llamó el falso Carles Puigdemont, y el PP confirmó este lunes dos citas en el marco de las negociaciones para intentar formar Gobierno: una con Pedro Sánchez y otra con Albert Rivera.
En el primer caso, no obstante, desde ambos partidos se admite que no se va a negociar nada porque sus posiciones siguen intactas: los populares no apoyarán la investidura de Sánchez y el PSOE votaría en contra de la permanencia de Rajoy al frente del Ejecutivo. Si han decidido verse, explican, es por “respeto” a los votantes del otro. De momento, no hay fecha. Sánchez sugirió mañana, pero ese día Rajoy tiene que ir al Senado, así que el líder del PP propone citarse el jueves, viernes, sábado o domingo. El presidente en funciones accede, en cualquier caso, a ir al Congreso, escenario de las negociaciones de Sánchez con el resto de partidos. Su último encuentro fue el pasado 23 de diciembre en La Moncloa, pero ahora es el líder socialista el que ha recibido el encargo del Rey de intentar formar Gobierno.

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