sábado, 13 de septiembre de 2014

LEVITARÍA Y CONTENTO





LEVITARÍA Y CONTENTO




TUMBADO EN LA CAMA, JUNTO A LA VENTANA, ABIERTA, QUE PERMITÍA VER UN RECUADRO PROFUNDO DE  CIELO CLARO, EN UN VERANO CUALQUIERA DE AQUEL ENTONCES, ME ENSEÑÓ PLATÓN, COMO A OTROS MUCHOS, QUE ERA CORRECTO, SEGÚN EL EJEMPLO DE ARISTÓTELES, CONSIDERAR MEJOR AL ARQUERO BUENO QUE NO ACIERTA PORQUE NO LO DESEA, QUE AL MALO, QUE LO HACE POR CASUALIDAD; PERO NO ME ENSEÑARON, O POR LO MENOS YO LO APRENDÍ MUCHO DESPUÉS, LO QUE TAL ENSEÑANZA OCULTABA: DABA  ÚNICAMENTE EL PUNTO DE VISTA DE LOS ARQUEROS,  NO DECÍA NI ENSEÑABA NADA SOBRE LOS INTERESES DE LOS NO ARQUEROS CON ALGO QUE VER EN EL ASUNTO. PARA LOS DOS ARQUEROS, ES MEJOR SER EL BUENO, QUE ACIERTA CUANDO ACIERTA PORQUE QUIERE, Y ACIERTA CUANDO NO DESEA ACERTAR; SU NIVEL DE ACIERTOS ES DEL CIEN POR CIEN: ¡BRAVO, TÍO, TRON, INSUPERABLE!, Y COMO ES INSUPERABLE, EL MAL ARQUERO, AL ACERTAR POR CASUALIDAD, NO ES QUE TENGA EL CINCUENTA POR CIENTO, O LO QUE CORRESPONDA SEGÚN LOS INTENTOS, ES QUE TIENE EL CIEN POR CIEN, IGUAL QUE EL BUENO, PERO DE FALLOS. SI EL BUENO LAS DA TODAS, EL MALO NO DA NI UNA, AUNQUE ACIERTE. LOS ARQUEROS SABEN ESTO, Y LOS DOS PREFIEREN NO SER EL MALO, POR ESO SE ENTRENAN, AUNQUE CON DESIGUAL FORTUNA. PERO, POR EJEMPLO, EL PUNTO DE VISTA DE LOS QUE APUESTAN NO ES EXACTAMENTE EL MISMO, SOLO COINCIDE CON LO ANTERIOR EN DETERMINADO PORCENTAJE, QUE EN OCASIONES ES CERO. SI EL JUGADOR APUESTA PORQUE EL MAL ARQUERO ACIERTA, Y LO HACE, AUNQUE FALLANDO, PORQUE ACIERTA POR CASUALIDAD, GANA, Y LA VICTORIA ES DEL APOSTANTE. IGUAL SI APUESTO POR EL BUENO, QUE DECIDE FALLAR, Y ACIERTA FALLANDO, PIERDO SI APUESTA POR SU FLECHA.



Y ESTO, EN AQUÉL DIÁLOGO DE PLATÓN NO ME LO ENSEÑARON, O NO PUSE LA ATENCIÓN SUFICIENTE,VIENDO PASAR GOLONDRINAS Y VENCEJOS COMO SAETAS, O TRATANDO DE AVERIGUAR DE QUIÉN ERAN AQUELLOS PASOS POR LA CALLE DESIERTA EN LA CALUROSA Y SOLITARIA TARDE VERANIEGA.



Y TIENDO A PENSAR QUE ALGUNO PLANTEARÍA LA CUESTIÓN, PENSANDO METER EN ALGÚN APURO DIALÉCTICO AL MAESTRO INSUPERABLE, QUE CONTESTARÍA CON LA CLARIDAD APABULLANTE A QUE NOS TIENE ACOSTUMBRADOS, PERO YO YA NO TENGO INTERÉS EN COMPROBARLO, Y AUNQUE CREO HABER INTENTADO SIEMPRE APOSTAR POR EL BUEN ARQUERO, COMPRUEBO LA CANTIDAD DE VECES QUE HA DECIDIDO ERRAR EL TIRO, Y SÉ QUE MEJOR ME HUBIERA IDO APOSTANDO POR EL MALO. LO LLAMARÍA “HABER TENIDO SUERTE EN LA VIDA”, Y DE LA MANO DE AQUÉL QUE MÁS VALIERA QUE SE HUBIERA DEDICADO A OTRA COSA -ES DECIR: DE VICTORIA EN VICTORIA-, LEVITARÍA Y CONTENTO.